Nunca me has manchado
tanto de amor
como aquella noche
en que el cielo era
testigo.
Te besé nervioso
y te arañé mimando
tus saladas heridas
del cuerpo a cuerpo
a cuatro manos.
Volteamos la vida
y acariciamos la felicidad
eterna por un momento
en aquel vestido rojo
en aquella terraza al mar
de murallas antiguas.
Yo venía del desaliento
de la vida que ya no es verdad
de perder la batalla al miedo.
Y me convenciste
burbujeando lunares
sentada subrayando
los placeres rojos
de tus labios.
Y así ganamos al azar
decidimos jugar las ganas
matándonos a be(r)sos.
Porque la vida
sólo es verdad
así
cuando se para
el tiempo.
Vuelve a
descorchar el
champagne
vamos a bebernos
en silencio.
viernes, 27 de enero de 2012
miércoles, 26 de octubre de 2011
Rheinland-Pfalz
Sentía
frío dentro
de los
huesos
el bosque verde
se esparcía
a ambos lados
de la calzada
y el sol
me pegaba
suave en la
mejilla derecha
que hacía
catorce minutos
me habías
besado
Entonces
entendí
que nada tenía
menos sentido
que subirme
a ese vuelo de
vuelta
frío dentro
de los
huesos
el bosque verde
se esparcía
a ambos lados
de la calzada
y el sol
me pegaba
suave en la
mejilla derecha
que hacía
catorce minutos
me habías
besado
Entonces
entendí
que nada tenía
menos sentido
que subirme
a ese vuelo de
vuelta
lunes, 10 de octubre de 2011
Tiempo de leer
Estos días
atrás
era tiempo
de leer
novela
Me sentía
vacío
uno más
en la multitud
te echaba tanto
de menos
que me he apuntado
al gimnasio
Murakami
y el Otoño
la tristeza
del corredor
los mensajes
sonando fríos
en el móvil
De qué hablo
cuando hablo
de correr(me)
-sin ti
al lado-
El Nudo
de las noches
en solitario.
Pero
mañana
llegará
la poesía,
y el invierno
propio
entre tus
manos
y las azoteas
ardiendo entre
burbujas
Quitaré
sin cuidado
los botones
de tu blusa
Volverán
los versos
lamiéndote
los labios.
Guárdate
el resto
de regalo.
Yo sólo
quería
escribir:
lo que me quita
la prosa,
me lo devuelve
mi musa.
atrás
era tiempo
de leer
novela
Me sentía
vacío
uno más
en la multitud
te echaba tanto
de menos
que me he apuntado
al gimnasio
Murakami
y el Otoño
la tristeza
del corredor
los mensajes
sonando fríos
en el móvil
De qué hablo
cuando hablo
de correr(me)
-sin ti
al lado-
El Nudo
de las noches
en solitario.
Pero
mañana
llegará
la poesía,
y el invierno
propio
entre tus
manos
y las azoteas
ardiendo entre
burbujas
Quitaré
sin cuidado
los botones
de tu blusa
Volverán
los versos
lamiéndote
los labios.
Guárdate
el resto
de regalo.
Yo sólo
quería
escribir:
lo que me quita
la prosa,
me lo devuelve
mi musa.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Perenne.
La alfombra
de este otoño
tan gris
se ha esparcido
por el suelo
de la misma
forma
que la neblina congelada
de un domingo por la tarde
empaña los cristales
del coche al subir
el puerto de montaña.
Los cúmulos
de vacío,
sucios
difusos,
amanecen
y aparecen cuando
entra la noche
también,
se pegan a
mi cuerpo para
entorpecer el paso
sobre todo
para volver en
blanco
todas las ideas.
Esta noche
sólo veo delante
dos Budweisers frías
y una cajetilla empezada
de cigarrillos,
algún sonido de la calle
y algún otro saliendo de
discos
de antes.
Esta madrugada
el mundo sigue
fuera
de este muro
invisible
infranqueable
que no sé por qué
cojones ha venido
a encerrarme.
Porque la vida era
otra cosa
totalmente diferente.
Y caminábamos por la
calle siempre pensando
en que algo mejor vendría
después.
Ahora
(un trago y dos
caladas),
sólo estoy pensando
lo que escribo
esperando que
ocurra algo
para que,
aunque no se vaya el
otoño,
nos volvamos a encontrar
en otra estación.
de este otoño
tan gris
se ha esparcido
por el suelo
de la misma
forma
que la neblina congelada
de un domingo por la tarde
empaña los cristales
del coche al subir
el puerto de montaña.
Los cúmulos
de vacío,
sucios
difusos,
amanecen
y aparecen cuando
entra la noche
también,
se pegan a
mi cuerpo para
entorpecer el paso
sobre todo
para volver en
blanco
todas las ideas.
Esta noche
sólo veo delante
dos Budweisers frías
y una cajetilla empezada
de cigarrillos,
algún sonido de la calle
y algún otro saliendo de
discos
de antes.
Esta madrugada
el mundo sigue
fuera
de este muro
invisible
infranqueable
que no sé por qué
cojones ha venido
a encerrarme.
Porque la vida era
otra cosa
totalmente diferente.
Y caminábamos por la
calle siempre pensando
en que algo mejor vendría
después.
Ahora
(un trago y dos
caladas),
sólo estoy pensando
lo que escribo
esperando que
ocurra algo
para que,
aunque no se vaya el
otoño,
nos volvamos a encontrar
en otra estación.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Vuelvo.
Este era
el momento
de volver
a la vereda
de los
versos,
por
necesidad.
Desde principios
de mayo
me quedé
en silencio
me acojonó
tanto hospital
tanto
"porque las
cosas cambian".
Y tanto que
han cambiado.
Que ahora cada
vez
que vuelvo
todo es tan
distinto.
Que falta
alegría.
Y los conductos
hacia mañana
están oxidados.
Que me ha
marcado
un nudo
de sangre
en la garganta
cada vez
que soy valiente
y pienso.
Que las dos
ruedas
ruedan
hacia atrás.
Y aún sujetando
el peso
creo que cada
vez que me voy
me dejo más
que una vida.
Dos manos
que se
ensucian
de dolor,
dos gritos
de querer
volver a casa.
Los dos ojos
que se clavan
en el techo
desatando
las cadenas
macizas de rabia.
el momento
de volver
a la vereda
de los
versos,
por
necesidad.
Desde principios
de mayo
me quedé
en silencio
me acojonó
tanto hospital
tanto
"porque las
cosas cambian".
Y tanto que
han cambiado.
Que ahora cada
vez
que vuelvo
todo es tan
distinto.
Que falta
alegría.
Y los conductos
hacia mañana
están oxidados.
Que me ha
marcado
un nudo
de sangre
en la garganta
cada vez
que soy valiente
y pienso.
Que las dos
ruedas
ruedan
hacia atrás.
Y aún sujetando
el peso
creo que cada
vez que me voy
me dejo más
que una vida.
Dos manos
que se
ensucian
de dolor,
dos gritos
de querer
volver a casa.
Los dos ojos
que se clavan
en el techo
desatando
las cadenas
macizas de rabia.
martes, 21 de junio de 2011
Nocte.
La noche
espinada
sangrando
dolor
cortando
el silencio.
La noche
oscura
de miedo
aullando
valor.
La noche
encerrada
y vacía
de versos,
la noche
que llora
impotente
clamando
traición.
La noche
del viernes.
La noche
que todo
cambió.
espinada
sangrando
dolor
cortando
el silencio.
La noche
oscura
de miedo
aullando
valor.
La noche
encerrada
y vacía
de versos,
la noche
que llora
impotente
clamando
traición.
La noche
del viernes.
La noche
que todo
cambió.
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